martes, 23 de octubre de 2012

El servicio misional es un deber del sacerdocio, una obligación que el Señor espera de nosotros, a quienes se nos ha dado tanto.
Mis amados hermanos y hermanas, les damos la bienvenida a la conferencia general, la cual se está escuchando y viendo a través de diversos medios por el mundo. Expresamos agradecimiento a todos los que tienen algo que ver con la complicada logística de esta gran empresa.
Thomas S. MonsonDesde abril, cuando nos reunimos por última vez, la obra de la Iglesia ha seguido adelante sin obstáculos. He tenido el privilegio de dedicar cuatro templos nuevos. Acompañado de mis consejeros y de otras Autoridades Generales, he viajado a Gila Valley, Arizona; a Vancouver, Columbia Británica; a Cebú City, en las Filipinas; y a Kiev, Ucrania. El templo de cada uno de esos lugares es magníficamente bello. Cada uno está bendiciendo la vida de nuestros miembros y es una influencia para bien en las personas que no son de nuestra fe.
La noche antes de la dedicación de cada templo, tuvimos el privilegio de presenciar una celebración cultural en la que participaron nuestros jóvenes y algunos de los que no son tan jóvenes. Esos espectáculos generalmente se llevaron a cabo en grandes estadios, aunque en Kiev nos reunimos en un hermoso palacio. Las actuaciones musicales de baile y de canto, así como las exhibiciones, fueron excelentes. Expreso mis felicitaciones y amor a todos los que participaron.
La dedicación de cada templo fue un banquete espiritual. En todas ellas sentimos el Espíritu del Señor.
El mes próximo rededicaremos el Templo de Laie, Hawaii, uno de los más antiguos, en el que se han llevado a cabo extensas renovaciones durante muchos meses. Esperamos con ansias esa sagrada ocasión.
Seguimos edificando templos. Esta mañana me complace anunciar cinco templos más, para los que se están adquiriendo los terrenos y los que, en meses y años venideros, se construirán en los siguientes lugares: Lisboa, Portugal; Indianápolis, Indiana; Urdaneta, Filipinas; Hartford, Connecticut y Tijuana, México.
Las ordenanzas que se efectúan en nuestros templos son vitales para nuestra salvación y la salvación de nuestros seres queridos fallecidos. Ruego que continuemos siendo fieles en asistir a los templos, los cuales se están construyendo cada vez más cerca de nuestros miembros.
Ahora bien, antes de que escuchemos a nuestros discursantes esta mañana, quisiera mencionar un asunto que está muy cerca de mi corazón y que merece nuestra seria atención. Hablo de la obra misional.
En primer lugar, a los hombres jóvenes del Sacerdocio Aarónico y a ustedes jóvenes que están llegando a ser élderes, repito lo que los profetas han enseñado por mucho tiempo: que todo joven digno y capaz debe prepararse para servir en una misión. El servicio misional es un deber del sacerdocio, una obligación que el Señor espera de nosotros, a quienes se nos ha dado tanto. Jóvenes, los amonesto a que se preparen para prestar servicio como misioneros. Consérvense limpios y puros, y dignos de representar al Señor. Preserven su salud y fortaleza. Estudien las Escrituras. En donde estén disponibles, participen en seminario e instituto. Familiarícense con el manual misional Predicad Mi Evangelio.
Un consejo para ustedes jóvenes hermanas: Aunque ustedes no tienen la misma responsabilidad del sacerdocio que la que tienen los hombres jóvenes de servir como misioneros de tiempo completo, ustedes aportan una valiosa contribución como misioneras y les agradecemos su servicio.
Y ahora a ustedes hermanos y hermanas mayores: necesitamos muchos, muchos más matrimonios mayores. A los fieles matrimonios que sirven actualmente y que han servido en el pasado, les damos las gracias por su fe y devoción al evangelio de Jesucristo. Ustedes sirven bien y de buen grado, y logran mucho bien.
A aquellos que aún no llegan a la época de la vida en la que podrían servir una misión como matrimonio, los exhorto a prepararse ahora para el día en que ustedes y su cónyuge puedan hacerlo. Según lo permitan las circunstancias, si están a punto de jubilarse, y si su salud lo permite, estén dispuestos a dejar su hogar y prestar servicio misional de tiempo completo. Pocas veces en su vida disfrutarán del dulce espíritu y la satisfacción que resultan del prestar servicio de tiempo completo juntos en la obra del Maestro.
Ahora bien, mis hermanos y hermanas, ruego que estén a tono con el Espíritu del Señor al oír de parte de Sus siervos durante los dos próximos días. Que ésta sea la bendición de cada uno, ruego humildemente, en el nombre de Jesucristo. Amén.

Profetas y apóstoles enfatizan la importancia de la preparación misional

Profetas y apóstoles enfatizan la importancia de la preparación misional


Una cosa es cuadrarse, levantar la barbilla y aceptar con valor y entusiasmo la responsabilidad de servir una misión. Sin embargo, el compromiso tiene que ir de la mano de la acción. Afortunadamente, los profetas y los apóstoles, en repetidas ocasiones, han aconsejado en cuanto a la preparación para el servicio misional.
Además de recordar a los hombres jóvenes su responsabilidad misional, el presidente Thomas S. Monson ha hablado con claridad sobre la necesidad de prepararse para una misión de tiempo completo. Él ofrece las siguientes sugerencias:
  • Consérvense limpios y puros, y dignos de representar al Señor.
  • Preserven su salud y fortaleza.
  • Estudien las Escrituras.
  • Participen en seminario e instituto.
  • Familiarícense con el manual misional Predicad Mi Evangelio.

Tarea misional


  • Para obtener recursos a fin de prepararse para compartir el Evangelio y ser un misionero eficaz, lea Predicad Mi Evangelio.
  • También, disponible en línea: Preparación misional, manual para el alumno, de Instituto.
     
El élder David A. Bednar del Quórum de los Doce Apóstoles aconseja a los hombres jóvenes que no vayan simplemente a la misión, sino que se preparen para la misión. “El proceso de llegar a ser un misionero no exige que un jovencito lleve camisa blanca y corbata a la escuela todos los días o que siga las reglas misionales en lo que concierne a la hora de acostarse y levantarse, a pesar de que la mayoría de los padres apoyarían esa idea”, dice el élder Bednar. “Pero pueden incrementar su deseo de servir a Dios (véase D. y C. 4:3), y pueden empezar a pensar como piensan los misioneros, a leer lo que leen los misioneros, a orar como oran los misioneros y a sentir lo que sienten los misioneros. Pueden evitar las influencias mundanas que hacen que el Espíritu Santo se aleje, y pueden aumentar su confianza al reconocer los susurros del espíritu y responder a ellos. Línea por línea, y precepto por precepto, un poco aquí y un poco allí, ustedes pueden gradualmente llegar a ser los misioneros que desean ser y los misioneros que el Salvador espera”.
El élder Robert D. Hales del Quórum de los Doce Apóstoles explica cómo los futuros misioneros pueden prepararse para responder a la llamada del Señor a servir. “Sea cual fuere el sacrificio que una persona o familia haga por una misión o cualquier otra cosa, si no escoge la obediencia, si no consagra todo su tiempo, sus talentos y sus recursos al servicio del Señor, nunca llegará a recibir todas las grandes bendiciones que el Señor le tiene reservadas”, dice el élder Hales. “Pero será mucho más efectivo si aprenden a ser obedientes antes de que entren al campo misional.
“A fin de regresar con honor, es preciso tener el Espíritu Santo con nosotros todos los días. Jóvenes poseedores del Sacerdocio Aarónico, sean obedientes y ejerciten el libre albedrío con dignidad. Sean dignos y prepárense para cumplir debidamente con sus llamamientos”.

El consejo del profeta a los misioneros


En un discurso reciente de conferencia general, El presidente Monson da pasos básicos que los jóvenes deben seguir para prepararse para ser misioneros. También ofrece consejo a las mujeres jóvenes y a los matrimonios mayores con respecto al servicio misional de tiempo completo. Lea, vea o escuche su mensaje completo.
     
El élder M. Russell Ballard del Quórum de los Doce Apóstoles ofrece adicional consejo específico sobre cómo prepararse para servir en una misión. Vea su artículo en el ejemplar misional más reciente de la revista New Era. Una herramienta que recomienda en particular para ayudar a los futuros misioneros a prepararse es Para la Fortaleza de la Juventud. “Si [los jóvenes] viven los principios de Para la Fortaleza de la Juventud, estarán preparados espiritualmente para ser grandes misioneros”, dice él.
La invitación del presidente Monson durante la conferencia general de octubre, 2010 fue sencilla y directa: “A los hombres jóvenes del Sacerdocio Aarónico y a ustedes jóvenes que están llegando a ser élderes, repito lo que los profetas han enseñado por mucho tiempo: que todo joven digno y capaz debe prepararse para servir en una misión. El servicio misional es un deber del sacerdocio, una obligación que el Señor espera de nosotros, a quienes se nos ha dado tanto. Jóvenes, los amonesto a que se preparen para prestar servicio como misioneros”.
Dicha preparación permitirá que los hombres jóvenes estén a la altura de esta declaración, también del presidente Monson:
“Los misioneros son maravillosos. Son llamados de Dios por profecía. . . Ellos representan los frutos de todo aquello que es bueno dentro de la familia de los Santos de los Últimos Días”.

Como se Decide A que Mision Te Enviaran?


Por el élder Ronald A. Rasband
De la Presidencia de los Setenta

Al concluir nuestra asignación misional, el presidente Gordon B. Hinckley me llamó a servir como Setenta de la Iglesia. Como parte de mi capacitación inicial como nueva Autoridad General, tuve la oportunidad de sentarme con algunos miembros de los Doce cuando asignaban a misioneros para servir en una de las más de 300 misiones de esta gran Iglesia.
Con el permiso del presidente Henry B. Eyring, y alentado por él, me gustaría contarles una experiencia muy especial que tuvimos hace varios años cuando él era miembro del Quórum de los Doce. Cada uno de los apóstoles tiene las llaves del reino y las ejerce bajo la dirección y asignación del Presidente de la Iglesia. El élder Eyring estaba asignando misioneros a sus respectivas áreas de trabajo y, como parte de mi capacitación, se me invitó a observar.
Me reuní con el élder Eyring temprano por la mañana en un cuarto donde se habían preparado varios monitores grandes de computadoras para la sesión. También se encontraba allí un miembro del personal del Departamento Misional a quien se le había asignado ayudarnos ese día.
Primero nos arrodillamos juntos en oración. Recuerdo que el élder Eyring utilizó palabras muy sinceras al pedir al Señor que lo bendijera para saber “perfectamente” a qué lugar se debía asignar a los misioneros. La palabra “perfectamente” indica mucho en cuanto a la fe que el élder Eyring mostró ese día.
Para comenzar el proceso, aparecía en el monitor de la computadora la foto del misionero o la misionera a quien se daría la asignación. Al aparecer cada foto, me parecía como si el misionero o la misionera estuviera en el cuarto con nosotros. Entonces el élder Eyring saludaba al misionero con su voz gentil y agradable: “Buenos días, élder Reier o hermana Yang. ¿Cómo está usted hoy?”.
Me dijo que le gustaba imaginarse dónde concluirían su misión los misioneros; eso le ayudaba a saber a dónde se les debía asignar. Luego, el élder Eyring analizaba los comentarios de los obispos y los presidentes de estaca, las notas médicas y otros aspectos relacionados con cada misionero.
Después, miraba otra pantalla en donde aparecían las áreas y las misiones alrededor del mundo. Finalmente, según le indicaba el Espíritu, asignaba al misionero o a la misionera a su área de trabajo.
De otros miembros de los Doce he aprendido que ese método general es usual cada semana cuando los Apóstoles del Señor asignan a muchos misioneros a dar servicio por todo el mundo.
En vista de que años atrás yo había prestado servicio como misionero en mi país, en la Misión de los Estados del Este, esa experiencia me conmovió profundamente. Además, al haber servido como presidente de misión, estaba agradecido de tener otra confirmación en el corazón de que los misioneros que había recibido en la ciudad de Nueva York se me habían enviado por revelación.
Después de asignar a varios misioneros, el élder Eyring se dirigió a mí mientras reflexionaba sobre un misionero en particular y dijo: “Hermano Rasband, ¿a dónde cree que debe ir este misionero?”. ¡Me sobresalté! Le indiqué suavemente que no sabía, ¡y que tampoco sabía si yo podía saber! Me miró de frente y simplemente me dijo: “Hermano Rasband, preste más atención, ¡y también podrá saber!”. Después de eso, acerqué mi silla un poco más al élder Eyring y a los monitores, ¡y sí presté mucho más atención!
Un par de veces más al continuar el proceso, el élder Eyring se volvió hacia mí y me preguntó: “Bueno, hermano Rasband, ¿a dónde siente que debe ir este misionero?”. Yo le nombraba una misión en particular y el élder Eyring me miraba pensativo y decía: “¡No, no es esa!”, y asignaba al misionero a la misión a la que él había sentido que debía ir.
Casi al finalizar las asignaciones, apareció la foto de cierto misionero en la pantalla. Tuve una impresión muy fuerte, la más fuerte de toda la mañana, de que ese misionero que teníamos enfrente debía ser asignado a Japón. Yo no sabía si el élder Eyring me iba a preguntar sobre ese misionero, pero increíblemente lo hizo. Con vacilación y humildad le dije: “¿A Japón?”. El élder Eyring respondió de inmediato: “Sí, vayamos allí”. Aparecieron en el monitor las misiones de Japón, y en el acto supe que el misionero debía ir a la Misión Japón Sapporo.
El élder Eyring no me preguntó el nombre exacto de la misión, pero asignó al misionero a la Misión Japón Sapporo.
En lo profundo de mi corazón me sentí muy conmovido y sinceramente agradecido al Señor por permitirme tener esa impresión, y saber a dónde debía ir ese misionero.
Al terminar la reunión, el élder Eyring me testificó del amor que el Salvador tiene por cada uno de los misioneros asignados a salir al mundo a predicar el Evangelio restaurado. Dijo que es por el gran amor del Salvador que Sus siervos saben a dónde deben ir a prestar servicio esos maravillosos hombres y mujeres jóvenes, misioneros mayores y matrimonios misioneros. Recibí un testimonio más esa mañana de que cada misionero a quien se llama en esta Iglesia, y que se asigna o reasigna a una misión en particular, es llamado por revelación del Señor Dios Todopoderoso mediante uno de éstos, Sus siervos.


El Divino Llamamiento de un MIsionero

El llamamiento divino de un misionero

Por el élder Ronald A. Rasband
De la Presidencia de los Setenta


El Señor necesita que todo joven capaz se prepare y se vuelva a comprometer, a partir de esta noche, a ser digno de un llamado del profeta de Dios de servir en una misión.
Por el élder Ronald A. RasbandBuenas noches, mis queridos hermanos del sacerdocio. Esta noche me gustaría hablar del servicio misional. Dirijo mis palabras al enorme ejército de hombres jóvenes que poseen el Sacerdocio Aarónico que están reunidos por todo el mundo, y a los padres, abuelos y líderes del sacerdocio que velan por ellos.
La obra misional es un tema muy querido para mí, como lo es para todos los miembros de los ocho Quórumes de los Setenta, a quienes el Señor ha nombrado para que vayan “delante de sí a toda ciudad y lugar a donde él [ha] de ir”1. La obra misional es el alma de la Iglesia y la bendición que salva la vida de todos los que acepten su mensaje.
Cuando el Maestro ministró entre los hombres, llamó a pescadores en Galilea para que dejaran sus redes y lo siguieran, y les declaró: “…os haré pescadores de hombres”2. El Señor dio esos llamamientos a hombres humildes para que, por medio de ellos, otros oyeran las verdades de Su evangelio y vinieran a Él.
En junio de 1837, el profeta José Smith llamó a Heber C. Kimball, un apóstol, a servir en una misión en Inglaterra. El llamamiento del élder Kimball llegó cuando los dos estaban sentados en el Templo de Kirtland, y José habló con autoridad divina: “Hermano Heber, el Espíritu del Señor me ha susurrado: ‘Que mi siervo Heber vaya a Inglaterra y proclame el Evangelio y abra la puerta de la salvación para esa nación’”3.
Ese susurro del Espíritu es un ejemplo de cómo llega el llamamiento a los siervos del Señor para enviar misioneros a sus áreas de trabajo.
Hoy los misioneros salen de dos en dos como lo señaló el Señor, llevando el mismo mensaje, con el mismo llamamiento divino de servir, proveniente de un profeta de Dios. Nuestro profeta, el presidente Thomas S. Monson, ha dicho de los que son llamados a servir: “La máxima oportunidad misional de su vida está a su alcance; las bendiciones de la eternidad los aguardan; tienen el privilegio de no ser espectadores sino participantes en el escenario del servicio del sacerdocio”4.
El escenario les pertenece, mis queridos jóvenes del Sacerdocio Aarónico. ¿Están listos y dispuestos a desempeñar su papel? El Señor necesita que todo joven capaz se prepare y se vuelva a comprometer, a partir de esta noche, a ser digno de un llamado del profeta de Dios de servir en una misión.
Recuerdo con cariño la gran alegría de toda nuestra familia cuando dos de nuestros hijos recibieron sus llamamientos para servir como misioneros de tiempo completo. Nuestro corazón estaba lleno de entusiasmo y expectativa cuando cada uno abrió la carta especial del profeta de Dios. Nuestra hija Jenessa fue llamada a servir en la Misión Michigan Detroit; y nuestro hijo Christian a la Misión Rusia Moscú Sur. ¡Qué experiencias tan emocionantes que a la vez nos hicieron sentir humildes!
Hace algunos años, cuando mi esposa y yo tuvimos el privilegio de presidir la Misión Nueva York Nueva York Norte, me maravillaba al ver llegar a los misioneros a la ciudad de Nueva York.
Al entrevistarlos el primer día de su misión, sentía profunda gratitud por cada misionero. Sentía que su llamamiento a nuestra misión había sido diseñado por Dios para ellos, y para mí, como su presidente de misión.
Concluyo con las palabras del Señor a los hermanos Whitmer, que desempeñaron un papel muy importante en los inicios de la Restauración. Ellos fueron testigos de las planchas de oro, y sus testimonios firmados se encuentran en las primeras páginas de cada ejemplar del Libro de Mormón. Ellos formaron parte del primer grupo de misioneros llamados por un profeta de Dios en 1829 para predicar el evangelio del Señor Jesucristo.
En el prefacio de la sección 14 de Doctrina y Convenios dice: “Tres de los hijos de la familia Whitmer, habiendo recibido cada uno de ellos un testimonio en cuanto a la autenticidad de la obra, se interesaron profundamente en el asunto de su deber individual”.
A John y Peter Whitmer, hijo, el Señor les dijo esto: “Porque muchas veces has deseado saber de mí lo que para ti sería de mayor valor”5.
Supongo que muchos de ustedes, jóvenes, se han hecho la misma pregunta. Aquí está la respuesta del Señor: “Y ahora bien, he aquí, te digo que lo que será de mayor valor para ti será declarar el arrepentimiento a este pueblo, a fin de que traigas almas a mí, para que con ellas reposes en el reino de mi Padre”6.
A estas alturas de su vida, mis jóvenes amigos, un llamamiento misional del Señor es la obra más importante que pueden hacer. Prepárense ahora, vivan con rectitud, aprendan de su familia y de sus líderes de la Iglesia, y únanse a nosotros para edificar el reino de Dios sobre la tierra: acepten su nombramiento divino en “una causa tan grande”7. Ésta es mi humilde oración en el nombre de Jesucristo. Amén.

Lllenar los Papeles de la Mision-Paso a Paso

Como llenar los papeles para servir una Misión

La mayoria de los futuros misioneros se preguntan cual es el proceso para llenar el papeleo correspondiente para aplicar para ser llamados como misioneros o misioneras de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Dias.  En Marzo del 2007 la iglesia publico en la revista Nueva Era la informacion oficial sobre estos procedimientos bajo el titulo "Tu llamado a Servir"
Proceso de Solicitud Misional Mormona
La imagen de arriba es un buen ejemplo del proceso, paso a paso, para llenar tus papeles  para recibir tu llamamiento misional. A continuación te muestro mas detalle  cada paso:

Antes de llenar los papeles
  • Prepárese espiritualmente: Estudio del evangelio, leer las Escrituras, orar y fortalecer su testimonio del Salvador, Su expiación y Su Iglesia restaurada incluyendo le de Jose Smith y el Libro de Mormón (así que asegúrese de leerlo completo!).
  • Prepárese temporalmente: ahorrar dinero, mantenerse físicamente en forma y eliminar los obstáculos tales como las deudas pendientes de pago, las cuestiones jurídicas, la obesidad y problemas de salud.
El Proceso de Solicitud
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  • Reunirse con el Obispo: Al menos cuatro meses antes de que se puede salir en una misión, establece una cita con el obispo para una entrevista personal. Te dará la información que necesita para iniciar una sesión en el sistema en línea de la recomendación misionero o los documentos de trabajo si el sistema en línea no está disponible en su área.
  • Las visitas médicas y dentista: Hacer citas con su médico y al dentista para las evaluaciones. En los documentos de trabajo que el obispo le dará será formularios médicos que ellos tendrán que llenar.
  • Información del Candidato Misionero: Hay varias secciones de información personal para completar. Usted llene la información de antecedentes acerca de usted, incluyendo su deseo y capacidad de aprender un idioma, su educación, y cómo su misión será financiada.
  • Obtener una buena foto: Asegúrese de que en esta foto te vistas y arregles de acuerdo a las normas misionales  (es decir, corte conservador de pelo y estilo de vestir. Ver el publicado CCM acerca de Misionero Vestido y directrices de aseo).
  • Reunirse de nuevo con el obispo: Establecer una nueva cita con su obispo, presentar los formularios que se hayan completado, y el obispo  revisará la aplicación contigo. Se llevará a cabo una entrevista exhaustiva para determinar su dignidad, capacidad para servir, y su testimonio del Salvador y el Evangelio restaurado.
  • Reunirse con el presidente de estaca: Después de su entrevista con el obispo, él te dirá cómo poner una cita con el presidente de la estaca. Su obispo y presidente de estaca completan algunas partes adicionales de su papeleo, incluyendo sus propias recomendaciones escritas para su servicio misional.  Estas recomendaciones son tomadas muy en cuenta por el comite misional que revisara tu solicitud. Este será el paso final antes de la solicitud se envía a la sede de la Iglesia.
Recepción de la Carta del Llamamiento Misional
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  • Asignado a una misión por la profecía: Su solicitud  por la misión es recibida de la Iglesia y será asignados a una misión específica por un miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, que ha sido autorizado por el Presidente de la Iglesia. La asignación de la misión viene después de la oración y la revelación.
  • Carta del Llamamiento Misional: Después de que se te asigna la mision en que serviras, se te envía  por correo un paquete. Contendrá información sobre su misión asignada, la fecha de presentarse al Centro de Capacitación Misional (el CCM), una lista de elementos específicos que  debe traer contigo, y otras informaciónes útiles.